lunes, 15 de septiembre de 2014

ROBERT JOHNSON, BY BILL SIENKIEWICZ




Magnífica ilustración de Bill Sienkiwicz en la que retrata a contraluz al 'Rey del Delta Blues', Robert Johnson, posiblemente el mejor guitarrista de blues de la historia y uno de los personajes más influyentes en el desarrollo de la música popular del siglo XX. Pero hubo una época en que Robert Johnson no siempre fue el mejor. Según cuenta la leyenda, en sus inicios el joven Robert era un guitarrista mediocre, celoso del dominio de las seis cuerdas que tenía su rival Son House. Por ese motivo, una noche de luna llena decidió invocar al diablo en una encrucijada, en el cruce de la carretera 61 con la 49 en Clarksdale (Mississippi). Y para su sorpresa, el diablo acudió a su llamada. Johnson decidió venderle su alma a cambio de convertirse en el mejor guitarrista del mundo. Ese es el instante que inmortaliza Sienkiewicz en su ilustración.

Desde entonces, Johnson alcanzó la fama, llegando a grabar un total de 29 canciones. En el blues "Cross Road" ('Encrucijada') el músico narraba su pacto con el diablo. Pero el dinero y el éxito con las mujeres terminaron cobrándose su peaje. Un marido celoso (dueño del bar en que actuaba) envenenó el whiskey de Robert, terminando con su vida el 16 de Agosto de 1938 a la temprana edad de 27 años. En aquel momento terminó el hombre y comenzó el mito. En la actualidad ni siquiera se sabe con certeza dónde está enterrado su cadáver, puesto que existen 3 tumbas distintas localizadas en diferentes cementerios sureños que afirman contener sus restos mortales.

Robert Johnson fue una figura clave en la evolución del blues como movimiento musical, pasando de su estilo primigenio hasta el 'blues eléctrico', es decir, el rock'n'roll. Es por ello que Johnson es conocido por ser 'el abuelo del rock'n'roll'. Sin su influencia, la historia de la música americana hubiera sido otra muy distinta. Y para recordar lo grande que fue Johnson tenemos precisamente esta obra maestra de Sienkiewicz, en la que se demuestra una vez más que, para hacer un magnífico retrato de un artista, no es necesario que se le distinga el rostro. Sólo hay que saber capturar su atmósfera, su esencia. Su alma.



sábado, 13 de septiembre de 2014

SUPERMAN - FLEISCHER STUDIOS (1941-42)


Póster publicitario de 1942 anunciando el serial de Superman de los hermanos Fleischer.

(Artículo extraído del Volumen 3 de la enciclopedia 'Del tebeo al manga: Una historia de los cómics' -Panini, 2007- escrito por Alfons Moliné).

   Sin duda alguna, una de las más afortunadas y memorables adaptaciones de un cómic al dibujo animado es la que realizaron los estudios Fleischer a partir de 1941 con Superman. El mérito artístico sube unos cuantos enteros si se tiene en cuenta que fue, además, uno de los primeros intentos de animar para la pantalla a personajes de estética realista (1).
   Los hermanos Max y Dave Fleischer (2), por entonces ya convertidos en leyendas vivientes del cine de animación gracias a sus cortos protagonizados por Betty Boop y Popeye, recibieron el encargo de su distribuidora, Paramount, de llevar a la pantalla al por entonces ya muy popular superhéroe creado por Siegel y Schuster. El elevado costo y el esfuerzo creativo que requeriría una animación protagonizada por figuras realistas provocó que los Fleischer se mostraran reacios a cumplir el encargo; propusieron un presupuesto de 100.000 dólares por corto -seis veces más de lo que costaba un cartoon habitualmente- con la esperanza de que Paramount desistiera. Sorprendentemente, la distribuidora accedió a pagarles la mitad de esa suma, y los Fleischer acabaron por hacer realidad el proyecto (3).
   Y lo cierto es que sus animadores lograron dotar a Superman/Clark Kent y a Lois Lane de movimientos dinámicos y fluidos, todo ello complementado con unos elaborados fondos con reminiscencia Art Decó. Bud Collyer, quien también lo interpretaba en el serial radiofónico contemporáneo (4), puso voz a un Superman en cuyas primitivas aventuras animadas (que aún no contaban con el variopinto elenco de personajes secundarios que iría adquiriendo en sus aventuras impresas con los años) solía enfrentarse a sabios locos, gángsteres o amenazas de origen prehistórico (5).
   A mediados de 1942, y tras la producción de nueve cortos, llegó el cierre de los estudios Fleischer, motivado por desavenencias entre Max y Dave y Paramount; sin embargo, la serie sería retomada por Famous Studios, la nueva compañía de animación fundada por Paramount, que realizaría ocho entregas más. En estos nuevos episodios, y como reflejo de la actualidad del momento, Superman luchaba contra nazis o japoneses (6). Un año después, debido al parecer a cierto descenso en la popularidad de los cortos, Paramount decidió clausurar la serie.
   Gracias al hecho de estar exentos de copyright y, por tanto, de pertenecer al dominio público, los 17 cortos animados de Superman han sido ampliamente editados en vídeo y DVD (7). Su brillante ejecución técnica ha influido en el trabajo de profesionales de la animación como Paul Dini y Bruce Timm, tal como se percibe claramente en su Batman: The Animated Series (1992), producción que, a su vez, ha inspirado el lanzamiento posterior de más series animadas basadas en otros superhéroes, incluyendo, por supuesto, el propio Superman (8).

...................................................................................................

Notas:

(1) - En 1940 el público norteamericano estaba mayoritariamente acostumbrado a los funny animals o las figuras humanas caricaturizadas de los estudios Disney o de Warner Brothers. Hasta entonces, pocos estudios habían intentado un acercamiento realista en los dibujos animados. Para lograr una animación lo más verosímil posible para Superman, los hermanos Fleischer inventaron y patentaron el rotoscopio, un ingenio que les permitía filmar a actores reales en celuloide para después poder dibujar sobre esas imágenes y así obtener un efecto de un realismo sin precedentes hasta la fecha. Años después, el rotoscopio sería utilizado en multitud de proyectos de animación posteriores a éste, en especial por directores como Ralph Bakshi (El Señor de los Anillos, Tygra: Hielo y Fuego).

(2) - Los hermanos Fleischer se dividían las tareas ejecutivas dentro del estudio: Max se encargaba de la producción y las finanzas, mientras que Dave se ocupaba de la dirección y los aspectos más creativos del proceso de animación.

(3) - El Superman de los hermanos Fleischer contaba con un presupuesto de Paramount Pictures completamente desorbitado para la época: 50.000 $ por cada pieza de 8 minutos de duración (50.000 dólares de 1940 equivalen a 800.000 de 2014).

(4) - El serial radiofónico de Superman es anterior a los dibujos animados, puesto que comenzó a emitirse el 12 de Febrero de 1940 y aguantaría en el aire nada más y nada menos que hasta 1951. Junto a Bud Collyer (la inconfundible voz de Superman para toda una generación de estadounidenses) la actriz Joan Alexander (compañera de Collyer en la radio) cedió su voz para el personaje animado de Lois Lane. La famosa frase 'Up in the sky, look! It's a bird! It's a plane! It's... Superman!' (¡Mirad arriba, en el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es... Supermán!) es originaria del serial radiofónico, no de los cómics; mientras que esta otra no menos célebre 'Faster than a speeding bullet! More powerful than a locomotive! Able to leap tall buildings at a single bound!' (¡Más rápido que una bala! ¡Más poderoso que una locomotora! ¡Capaz de saltar edificios enormes de un sólo
salto!) es original del serial animado de los Fleischer.

(5) - Una de las principales diferencias entre el Superman de los Fleischer y el de los cómics reside en que, en los dibujos animados, Clark Kent no era criado por Pa y Ma Kent en Kansas (los Kent fueron creados en las páginas de Superman # 1, en Junio de 1939), sino que crecía en un orfanato tras su llegada de Krypton. El Superman de los cómics de 1941 todavía no era capaz de volar, sino tan sólo de dar grandes saltos. Los Fleischer comenzaron respetando esta característica en sus primeros cortos, pero rápidamente pidieron permiso a los responsables de 'Action Comics' en National Periodical Publications (antigua DC) para que les permitieran que el personaje pudiera volar, puesto que consideraban los saltos un poco ridículos. Y así fue. De modo que ya sabéis: si el personaje de los cómics vuela hoy en día es debido a la influencia de la obra de los Fleischer.

(6) - Mientras que el Superman de los Fleischer combatía al clásico científico loco o contra desastres naturales, el Superman de los Famous Studios (ya sin la participación de los dos hermanos) se convertiría en un arma propagandística. Estados Unidos había entrado de lleno en la Segunda Guerra Mundial, y el espíritu patriótico se apoderó de las aventuras de Superman, poniendo sus extraordinarios poderes al servicio de la lucha contra las potencias del Eje. Los 8 episodios del Superman de los Famous Studios (1942-43) son unánimemente considerados inferiores en cuanto a calidad a los 9 cortos de los Fleischer Studios.

(7) - A pesar de que el Superman de los Fleischer pertenece al dominio público (es decir, puede ser descargado, exhibido o explotado sin pagar derechos de autor) Warner Bros Online tuvo la deferencia de lanzar en 2012 una edición remasterizada de la serie para ser visionada de manera gratuita, con la mejor calidad de imagen y sonido (después de la limpieza de sus fotogramas y pistas de audio). Esa edición es la que tienen ustedes disponible en la presente entrada.

(8) - El Superman de los hermanos Fleischer está considerado como uno de los mejores títulos de la Edad de Oro de la animación americana. No sólo fue el primer serial animado dedicado al Hombre de Acero, sino que para muchos aficionados sigue siendo el único, el mejor de cuantos se han realizado sobre la figura del kriptoniano. La calidad de su animación sigue sorprendiendo incluso hoy en día. Los cortos estaban pensados para ser exhibidos en salas de cine, en pantalla grande, justo antes de la película principal. Sin duda este hecho influyó enormemente en la tremenda calidad que esta obra rezuma. El episodio piloto de la serie ('The Mad Scientist') fue nominado en 1941 al Óscar de la Academia en la categoría de Mejor Cortometraje de Animación, aunque finalmente fue derrotado por 'Salvamento Gatuno', un corto de Walt Disney con el perro Pluto de protagonista.

A continuación, les dejo con los 9 episodios originales de la serie en inglés, además del pequeño documental titulado 'First Flight: The Fleischer Superman Series'. Que ustedes lo disfruten.





Listado de episodios:

- 1. 'The Mad Scientist' (26 de Septiembre 1941). Episodio piloto. Duración - 10:01.
- 2. 'The Mechanical Monsters' (28 de Noviembre 1941). Duración - 9:49.
- 3. 'Billion Dollar Limited' (9 de Enero 1942). Duración - 8:13.
- 4. 'The Artic Giant' (27 de Febrero 1942). Duración - 8:13.
- 5. 'The Bulleteers' (27 de Marzo 1942). Duración - 7:41.
- 6. 'The Magnetic Telescope' (24 de Abril 1942). Duración - 7:19.
- 7. 'Electric Earthquake' (15 de Junio 1942). Duración - 8:21.
- 8. 'Volcano' (17 de Julio 1942). Duración - 7:37.
- 9. 'Terror on the Midway' (26 de Agosto 1942). Duración - 8:00.

Duración total: 75:14.


























jueves, 11 de septiembre de 2014

EDMUND BLAIR LEIGHTON (1852-1922)


El maestro en su estudio, donde pueden apreciarse cascos y distintas piezas
de armaduras medievales empleadas como referencia para sus cuadros.

Hoy en 'Hombre de Trapo' sacamos a la palestra a uno de los artistas favoritos de quien esto escribe: Sir Edmund Blair Leighton, pintor inglés especializado en cuadros de temática medieval e histórica, que llevó a cabo la mayoría de sus obras en el contexto de la época victoriana tardía y los albores de la Primera Guerra Mundial. Influenciado tanto por el movimiento romántico como por la escuela prerrafaelista, Leighton no llegó a formar parte integrante de ninguna de las dos tendencias, aunque su obra siempre orbitó en torno al gusto estético de ambas corrientes. Leighton es un pintor de técnica exquisita, con un gran gusto por el detalle y una capacidad privilegiada en el manejo de los pinceles. El hiperrealismo de algunos de sus cuadros puede recordar lejanamente en su ejecución al de Johannes Vermeer, el célebre maestro neerlandés del que le separaban dos siglos.

Leighton ofrece en sus obras una visión sin duda idealizada y mitificada de la Edad Media. Sus cuadros se han convertido con el paso de las décadas en auténticos epítomes populares de la iconografía medieval. Y atención todos aquellos que sean aficionados al 'Principe Valiant' de Harold Foster, porque el corpus artístico de Leighton fue quizás (junto a otros pintores como Lawrence Alma-Tadema) el que más influyó estilísticamente al dibujante canadiense para realizar la obra magna de los cómics de prensa norteamericanos. La huella de Leighton es evidente en Foster.

A continuación tenéis una selección de sus mejores cuadros, para que juzguéis vosotros mismos. Hoy más que nunca está justificado pulsar sobre las imágenes para ampliarlas, y así poder deleitarse con las reproducciones de los óleos a gran formato. Os dejo con los comentarios de la experta en arte Kara Lysandra Ross sobre algunas de las obras más representativas de Leighton.

(Para ver los cuadros a un tamaño superior del que permite el visor de Blogger, pulsad sobre cada imagen con el botón derecho del ratón y seleccionad en el menú la opción "Abrir enlace en una pestaña nueva").


Vanquished - 1884

Call to Arms - 1888

Fame (Faded Laurels) - 1889

In Time of Peril - 1897

God Speed! - 1900

'God Speed!' (¡Id con Dios!) retrata la figura de una bella doncella de cabello rubio y melena hasta la cintura ciñendo un fajín rojo alrededor del brazo de su amado (literalmente, un caballero de brillante armadura) mientras está a punto de partir hacia la guerra sobre su corcel blanco, atravesando el rastrillo de un patio de armas. Le entrega el mencionado fajín con el acuerdo implícito de que el caballero debe devolvérselo, reafirmando a ambas partes en la esperanza de volver a reunirse de nuevo. La estatua del grifo sobre la balaustrada de la escalera es un símbolo de fortaleza militar y coraje. Muy pocas pinturas encapsulan con tanta fuerza los elementos y la sensibilidad de este género, además de la sensación de peligro inminente que amenaza el porvenir de la pareja protagonista. Pocas imágenes de cualquier época han impactado con tanta fuerza en el imaginario colectivo que nuestra sociedad moderna tiene sobre la Edad Media y las historias de caballería. KLR.


The Accolade - 1901

Tristan and Isolde (The End of the Song) - 1902

Alain Chartier - 1903

La pintura de 'Alain Chartier' trata sobre la leyenda del beso de la reina de Francia, Margarita de Escocia, al afamado poeta y escritor medieval conocido como el 'padre de la elocuencia francesa'. Supuestamente, tal y como reza la historia, ella se acercó hasta Chartier mientras estaba dormido y le besó gentilmente en los labios. Cuando uno de sus súbditos la reprendió duramente por lo que acababa de hacer, ella replicó: "No beso al hombre, solamente la preciosa boca de donde salen tan buenas y virtuosas palabras". Este cuadro fue subastado el 28 de Noviembre de 2001 en la famosa casa de subastas londinense Christie's por un valor de 442.198 $. KLR.


Vox Populi - 1904

The Dedication - 1908

Pelleas and Melisande (1910) - Este cuadro fue realizado tan sólo 8 años después del estreno de la famosa
ópera homónima de Claude Debussy en París en 1902.

Stitching the Standard - 1911

'Stitching the Standard' (Cosiendo el estandarte) representa a una doncella anónima en las almenas de un castillo medieval dándole los últimos retoques a un estandarte o pabellón con un águila negra sobre fondo dorado. En tiempos de paz las mujeres solían realizar sus labores de aguja a la luz del día para evitar la lobreguez y oscuridad del interior de los castillos. En la actualidad, este cuadro se encuentra en manos de un coleccionista privado. KLR.


The Hostage - 1912

An Arrival - 1916

Farewell (1922). Leighton fallecía poco tiempo después de finalizar este cuadro. El artista británico, al
igual que el niño que se despide del barco que zarpa del puerto, parecía estar despidiéndose también
metafóricamente de la vida con esta obra.

martes, 9 de septiembre de 2014

LA CAÍDA DE ANDELKRAG




A pesar de la dificultad de la tarea, si me viera obligado a quedarme con una sola plancha de 'Príncipe Valiant' de entre las más de 1.700 dominicales que Harold Foster realizó a lo largo de sus 35 años de dedicación exclusiva a la serie, probablemente la escogida sería ésta: la número 127, conocida como 'La Caída de Andelkrag', correspondiente al 16 de Julio de 1939.

Roma ha caído bajo el poder de Atila y toda Europa arde en llamas. El emperador Valentiniano se ha visto obligado a pactar una vergonzosa paz para el orgullo romano, entregando en matrimonio a su querida hermana al brutal Atila. Mientras, los hunos saquean, destruyen y aniquilan cuanto se interpone en su camino. El caos y la desolación se apoderan de los despojos del antaño altivo imperio, mientras columnas de refugiados huyen de un poblado a otro. Pero en el corazón del continente, una pequeña fortaleza todavía resiste a los invasores asiáticos. El príncipe Camoran de la Alta Cabeza ha reunido en su castillo a todos aquellos que aman las artes, la belleza, la poesía, la música y la nobleza, en un intento por conservar los restos de una civilización moribunda. Ahora tan sólo las altas torres de Andelkrag se encumbran por encima del fuego y el humo de la barbarie.

Meses de salvaje asedio huno se suceden sin que los defensores rindan la plaza. Las reservas de la fortaleza comienzan a agotarse lentamente, a pesar de lo cual todas las noches se celebran enormes banquetes en honor a los combatientes en el salón del trono. Valiant pregunta a Camoran si no sería más sensato racionar las provisiones, pero la respuesta que recibe del señor del castillo es simplemente antológica: "Sir Valiant... ¡Viviremos, amaremos, lucharemos y moriremos como caballeros!". Camoran sabe que Andelkrag está condenada, aislada y sin esperanza de recibir ayuda del exterior. Es sólo cuestión de tiempo que caiga en poder de los hunos. Pero ni siquiera la cercanía de la muerte provocará que Camoran renuncie a los principios e ideales que rigieron su vida. Mientras sea posible, los habitantes de Andelkrag vivirán como seres civilizados, no como bárbaros.

El temido momento llega por fin, y los víveres se agotan. Entonces Camoran se dirige a sus hombres: "Los bárbaros dominan de mar a mar... Somos los últimos guerreros-trovadores. Gracias a nosotros, durante este tiempo el mundo ha sido un lugar mejor para vivir... Pero ahora nuestras provisiones se han agotado, de modo que mañana haremos lo que tenemos que hacer". Al día siguiente, los últimos defensores de Andelkrag se arman para cargar contra los hunos en campo abierto. Es un ataque suicida, pero los guerreros prefieren morir batallando con honor antes que de inanición tras unos muros. Las valerosas mujeres de Andelkrag optan por inmolarse y ser pasto del fuego antes que acabar siendo violadas por los salvajes. Así pues, la última batalla de los defensores de Andelkrag tiene lugar con la caída del ocaso, mientras la silueta del castillo en llamas se recorta contra el sol poniente, hundiéndose lentamente tras el horizonte.

Al final, Valiant es el único de los defensores que permanece en pie. Cuando él también va a ser abatido por los salvajes, una noticia corre como la pólvora desde el campamento bárbaro, interrumpiendo la batalla: Atila ha muerto. La súbita noticia de la muerte de su líder a cientos de kilómetros de allí (en Pannonia, actual Hungría) provoca que los compungidos hunos marchen en peregrinación hasta el lugar de su fallecimiento. La épica figura de un exhausto Val, envuelto entre las sombras de la noche y apoyado en una ensangrentada Espada que Canta sobre una montaña de cadáveres, contempla en la distancia la procesión de antorchas fúnebres, mientras desfilan en columna hacia el paso montañoso de Pannonia. Este es el origen del odio eterno que Val profesará a los hunos en el futuro. Cuando el polvo y la sangre aún no se han asentado sobre el terreno, Val recoge en brazos el cadáver de Camoran y lo sube a lo alto de la torre principal del castillo, antes de que se derrumbe, para rendirle tributo en forma de funeral vikingo. Envuelto en una capa, arroja el cuerpo del héroe a las llamas: "Todo Andelkrag será tu féretro", su epitafio.

La caída de Andelkrag es algo más que la narración de un asedio. Es el final de la utopía, del sueño de un mundo mejor y más justo. Es el final del faro de la civilización occidental, anegado entre las nieblas de la barbarie. En ese sentido, la caída de Andelkrag tiene las mismas connotaciones míticas que la caída de Camelot. La muerte de Camoran posee ecos innegables de 'La Morte d'Arthur' y la postrer ruina de Ávalon de los ciclos artúricos.

Esta historia, y en particular la plancha que nos ocupa, son en opinión de quien esto escribe, el culmen y la cúspide del romanticismo en los cómics.

domingo, 7 de septiembre de 2014

'SHE LOOKS LIKE THE REAL THING...'


"Ella parece de verdad, sabe de verdad, mi falso amor de plástico..."

Sara Pichelli, la artista de origen italiano conocida por ser la creadora gráfica de Miles Morales (Ultimate Spider-Man) así como por dibujar etapas recientes de series como 'Guardians of the Galaxy' u 'All-New X-Men' (todas ellas para Marvel Comics) es la autora de la magnífica ilustración que tenemos situada más arriba. En ella Pichelli nos ofrece su versión de Rachael, uno de los personajes protagonistas de la película futurista 'Blade Runner' (1982) dirigida por Ridley Scott. Con toda seguridad, uno de los cinco mejores films de ciencia-ficción de todos los tiempos, entre otras cosas por ser pionero de un subgénero tan atractivo visualmente como es el cyberpunk.

Como todos sabéis, Rachael (interpretada en el celuloide por la actriz Sean Young) se descubría al final de la cinta como una 'replicante', es decir, un ser sintético. Unos androides con un comportamiento y un aspecto físico tan similares al ser humano que terminaban siendo indistinguibles de nosotros, tanto que la propia Rachael ignoraba su origen artificial. Pero estas criaturas no sólo eran máquinas. Su psique y su inteligencia eran tan avanzadas, tan parecidas a la humana en su manera de funcionar, que incluso habían desarrollado sentimientos. Los replicantes no se diferenciaban en nada de los hombres, salvo por su origen no biológico. Todo lo cual planteaba un enorme dilema ético, especialmente entre los Blade Runners, un cuerpo especial de fuerzas de seguridad encargado de rastrear e identificar a los replicantes que vivían infiltrados entre los humanos para posteriormente proceder a su 'retirada' (ese es el eufemismo que se utilizaba en el film para referirse al asesinato de replicantes). Y ahí es donde entra el Blade Runner Rick Deckard (Harrison Ford). ¿Es posible el amor entre un ser humano y un replicante? ¿Puede un replicante ser más humano, compasivo y generoso que el propio hombre? Demasiadas preguntas en al aire.

Eso es lo que hace la buena ciencia-ficción especulativa o anticipatoria, plantearle al espectador diversos dilemas morales plausibles en un futuro más o menos próximo, aunque de difícil solución. Eso y mucho más es lo que nos ofrece este clásico del 7º Arte.

Pero el elemento que hace especialmente interesante esta ilustración es el hallazgo de Pichelli de combinar la película de Ridley Scott con la famosa canción de Radiohead 'Fake Plastic Trees', perteneciente al álbum de 1995 'The Bends'. Un fragmento de la letra de este tema fluye como si fuese el humo procedente de la combustión del cigarrillo de Rachael. La banda de Thom Yorke, referente del rock alternativo británico, consiguió con este himno una de las melodías más hermosas, poéticas y melancólicas de la escena independiente de los últimos años. Uno de esos extraños casos en que la letra de una canción se ajusta como anillo al dedo al concepto de la ilustración en que se apoya, aunque en principio ninguna de las dos esté relacionada entre sí. Espero que disfrutéis de ambas.


viernes, 5 de septiembre de 2014

"TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS...


...porque podría hacerse realidad". Así reza el viejo aforismo atribuido a Oscar Wilde. Aquellos de ustedes que sean viejos seguidores del blog sabrán que en esta página veníamos reclamando desde hacía tiempo la publicación en España de algunos clásicos de la historieta que, de manera inexplicable, o bien permanecían inéditos en nuestro país, o bien no habían vuelto a ser reeditados desde tiempo inmemorial. Tal es el caso del Supermán de García-López, el mítico Tarzán de Joe Kubert (ausencia especialmente sangrante) o el caso más reciente de la Vampirella de Pepe González, para la que pedíamos una edición integral en condiciones. Pues bien, hete aquí que, por oscuros designios del destino, o por los aún más oscuros designios editoriales, la publicación de tres de las novedades más importantes de los últimos tiempos ha venido a coincidir en este mes de Septiembre, habitualmente prolífico para estos menesteres.




Yermo Ediciones, editorial de nuevo cuño, se atreve con el Tarzán de Joe Kubert (motivo por el cual contarán personalmente con mi gratitud eterna) siguiendo a pies juntillas la edición de Dark Horse de 2005. Tres volúmenes de aparición cuatrimestral, 26 € por tomo, color restaurado digitalmente (y cuando digo restaurado es 'restaurado', no recoloreado) y tapas en cartoné para un material que es sencillamente imprescindible. Ya sólo falta que se atrevan también con el Tarzán de John Buscema para convertirme en un hombre feliz.




Como era de prever (puesto que ya contaban con los derechos de publicación de las revistas Warren) finalmente ha sido Planeta la editorial encargada de publicar el tan ansiado integral de la Vampirella de Pepe González. Afortunados nosotros, porque es la primera edición en el mundo que recoge de manera única y exclusiva el material del gran Pepe. Cartoné, 288 páginas, 35 € por tomo. ¿Cuánto habrá pesado en la decisión de Planeta la exitosa publicación en Panini de la serie de álbumes biográficos que Carlos Giménez ha dedicado al artista? Imaginamos que mucho.




Por su parte, parece que en ECC empiezan a animarse un poco con la publicación de material clásico de DC Comics, algo que muchos de nosotros veníamos demandándoles. Dentro de la colección 'Grandes Autores de Supermán' (en la que previamente ya habían aparecido las etapas de John Byrne, Alan Moore y Carlos Pacheco con el personaje) ahora le toca el turno al enorme García-López, posiblemente el artista responsable de fraguar la imagen gráfica definitiva del kriptoniano. La editorial ha decidido publicar dividido en dos entregas en cartoné el tomo USA 'Adventures of Superman', por lo que en este 'Supermán contra el Mundo' tan sólo podremos encontrar la mitad del material del recopilatorio americano. Ignoramos cuál ha podido ser la razón de dicha división, aunque suponemos que habrán imperado, lógicamente, los motivos comerciales. Tal vez pagar 30 € de golpe por un sólo tomo de 360 páginas sea demasiado para el lector medio, poco acostumbrado a los clásicos, y se haya preferido fraccionarlo en dos entregas más asequibles de 18 € y 180 páginas cada una. De esta manera, el margen de beneficios es mayor para la editorial, aunque inevitablemente al final el lector termine pagando casi 6 € más.


Con la publicación de estas tres obras los lectores de cómics estamos, pues, de enhorabuena. Quizás nuestras economías se resientan un poco este mes, tan maltrechas después del retorno de las vacaciones estivales, pero no vamos a quejarnos por la abundancia de grandes títulos en nuestras librerías. Poco a poco, con la edición de estos y otros productos, comienzan a llenarse los huecos históricos de los que nuestro mercado patrio adolecía. Ahora nos toca el turno a nosotros, los aficionados, de rascarnos el bolsillo. Porque pedir es gratis, pero a la hora de la verdad tenemos que respaldar con nuestro dinero las peticiones que hemos hecho con anterioridad a las editoriales, y así continuar haciendo posible la publicación de obras como éstas. En nuestras manos está.

Y sobre todo, no debemos dejar de pedir a través de los blogs y las redes sociales aquellos títulos que consideramos imprescindibles. La presión y la voz del fandom es fundamental en este aspecto. Nunca se sabe quién podría estar leyendo al otro lado de la pantalla...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

NO ES ANTISEMITISMO



Bueno, pues ya estamos de regreso del auto-exilio voluntario al que me he sometido últimamente. Han sido un total de tres meses (desde finales de Mayo pasado) los que me he mantenido alejado de esta bitácora y de la actividad bloguera en general. Demasiado tiempo, quizá, el que esta página ha permanecido desatendida, pero hay ocasiones en que, como reza el tópico, "uno tiene que saber retroceder un paso para a continuación dar dos adelante". Con la llegada de Septiembre comienza la vuelta a la actividad generalizada, y aprovechando el renovado impulso propio de estas fechas regresan los posts a 'Hombre de Trapo'. No sé si voy a acordarme de cómo se hace esto, puesto que han sido muchas semanas sin escribir absolutamente nada y la inactividad pesa. Probablemente me cueste volver a publicar con la regularidad deseada, pero os prometo que voy a poner todo el empeño de mi parte. ¿Sabéis qué? Tengo que confesar que estoy algo nervioso, aunque cueste creerlo. Siento "mariposas en el estómago" frente al reto personal que supone la primera entrada del curso.

Y para abrir fuego, pienso que lo más apropiado es comenzar con un pequeño artículo de opinión, relacionado con el que sin duda ha sido el suceso internacional de mayor calado acaecido durante el tiempo que he estado ausente: el asedio por parte de Israel a la población palestina en la franja de Gaza. Creo desde el fondo de mi ser que no sólo es pertinente hacerlo, sino incluso necesario (al menos para mí), puesto que nadie con un mínimo de sensibilidad y humanidad ha podido permanecer indiferente frente a las terribles imágenes que los diarios y los informativos de televisión nos han mostrado de lo allí ocurrido. Esas imágenes encogen el corazón.

Es un hecho conocido por todos que el conflicto palestino-israelí no es un desencuentro reciente, sino más bien todo lo contrario. Décadas de enfrentamiento continuado han enquistado la situación hasta tal punto que muchos expertos en geopolítica internacional lo consideran una causa perdida, por irreconciliable. Un auténtico 'nudo gordiano' del que no se espera solución posible. Pero NUNCA, nunca hasta ahora el conflicto había alcanzado el grado de CRUELDAD con que el gobierno del estado de Israel ha reprimido a la población palestina en esta ocasión, ni siquiera en las dos Intifadas anteriores. El grado de ENSAÑAMIENTO ha alcanzado unas cotas tan altas que ha alertado y llamado negativamente la atención de la comunidad internacional.

Aunque a día de hoy los combates se encuentran en una fase de tregua más o menos estable, la situación no ha sido tan idílica durante las pasadas últimas semanas. Israel no ha tenido miramientos a la hora de bombardear a la población civil, considerándola como un mero 'daño colateral' en su lucha contra las milicias de Hamás y por destruir los túneles subterráneos desde los que el movimiento de resistencia islámico lanzaba sus proyectiles. El actual primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que 'su país llegaría todo lo lejos que fuese necesario para garantizar el objetivo de la seguridad nacional', aunque eso suponga la muerte de miles de inocentes. De hecho, el 90% de las bajas palestinas durante el conflicto han sido civiles, el 40% de ellos niños. El gobierno hebreo ha bombardeado hospitales y ambulancias, ha roto hasta en dos ocasiones las treguas humanitarias para atender a los heridos e incluso ha dado orden a sus francotiradores de disparar contra el personal sanitario mientras ejercía su profesión. Ni la Cruz Roja ni la Media Luna Roja se han librado de las balas.

Pero quizás los episodios que más indignación han provocado en el sentir colectivo han sido los bombardeos a dos colegios de la ONU repletos de niños, entre los que se produjeron numerosas víctimas. Unos hechos que provocaron la condena pública de alguien tan poco sospechoso como el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que le llevaron a manifestar que Israel estaba cometiendo 'crímenes de guerra y de lesa humanidad' frente a los que tendrá que responder tarde o temprano.

Por otro lado, sería ingenuo pensar que la culpa del conflicto pertenece íntegramente a Israel. En una guerra, la responsabilidad se reparte de forma alícuota entre los bandos participantes, y es obvio que las facciones de Hamás tienen su porcentaje proporcional de culpabilidad. Israel acusa a Hamás de esconderse detrás de la población civil, a quien toma como 'escudos humanos'. Pero esos hechos no pueden servir de excusa para las acciones del estado hebreo. La existencia de Hamás es la coartada perfecta por parte de Israel para tratar a toda la población palestina en su conjunto como si fuesen terroristas, cuando la realidad es que son rehenes atrapados entre unos y otros. Israel está decidida a acabar con Hamás, aunque su fin suponga la muerte de todos los civiles palestinos, y eso es sencillamente inadmisible. Se supone que, en esta guerra, Israel representa el papel del estado democrático que respeta los derechos humanos. Ésa es la gran diferencia. La sangre de los inocentes mancha las manos de los gobernantes de Israel. 

Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, el gobierno israelí se ha defendido atacando, siguiendo el viejo adagio de 'si no estás conmigo, estás contra mí'. Frente a los manifiestos y peticiones de artistas e intelectuales de todo el mundo en los que se abogaba por un alto el fuego, la opinión pública hebrea ha contragolpeado victimizándose y tildándolos de ser antisemitas. Está visto que no hay nada como envolverse entre los pliegues del fantasma del antisemitismo para neutralizar las argumentaciones ajenas.

Y no hay nada más alejado de la realidad, ni más incierto. No se trata de antisemitismo. Está claro que el genocidio por el que tuvo que pasar el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial es uno de los episodios más negros de la Historia de la Humanidad. Que una monstruosidad como el Holocausto pudiera tener lugar en suelo europeo es algo que, todavía a día de hoy, avergüenza a cualquier persona de bien. Los 6 millones de judíos exterminados pesan demasiado en la conciencia global como para no ser tenidos en cuenta.

Ahora bien, el padecer y sufrir en carnes propias el horror del Holocausto no es un cheque en blanco, ni otorga patente de corso al estado de Israel para hacer lo que se le antoje frente al mundo. El haber sufrido el papel de víctimas durante el Tercer Reich no les otorga ahora el derecho para ejercer el papel de verdugos con los palestinos. Precisamente ellos debieran saberlo mejor que nadie. Por eso no podemos consentir que desde Israel se acuse de antisemitas (o directamente nazis) a todos aquellos que defienden la causa palestina, porque eso es simplemente una falacia malintencionada. Una falacia que además se desmonta muy fácilmente, a tenor de la noticia que hemos conocido hace apenas una semana a través de la agencia Europa Press: los propios supervivientes judíos del Holocausto (así como sus descendientes) han firmado una carta en el New York Times en la que condenan "la masacre de palestinos en Gaza". Creo que no hay nada más que decir.

Cuando la opinión pública internacional reacciona tomando partido en favor de Palestina, en el fondo se trata de algo mucho más sencillo que el antisemitismo. Se trata de ponerse del lado del sufrimiento ajeno, de aquellos que padecen la injusticia y el sinsentido de la guerra. Ése es el deber ético de todos nosotros. En una guerra, es inevitable simpatizar con el más débil. Y en este caso no cabe duda de quién es el más débil. En los dos meses que dura la ofensiva han muerto más de 2.000 palestinos (como se ha mencionado arriba, casi todos civiles inocentes) mientras que por parte de Israel apenas han sufrido 30 bajas (todas ellas militares). Todas las muertes son igual de lamentables, independientemente del bando al que pertenezcan, pero está claro que una guerra en la que existe semejante desproporción entre los muertos de unos y otros no es una guerra: es una MATANZA. No existe otro nombre. Por algo el estado de Israel es en la actualidad la 4ª potencia militar del mundo (tan sólo por detrás de EE.UU., Rusia y China).




Todavía recuerdo el impacto profundo que me causó la publicación en España hace más de una década (en el año 2002, para ser exactos) de la novela gráfica 'Palestina: En la franja de Gaza', obra del periodista y autor de cómics norteamericano Joe Sacco, cuya lectura recomiendo encarecidamente a todo aquel que desee comprender algo mejor los orígenes y las auténticas ramificaciones del conflicto árabe-israelí. En aquella época yo sólo conocía a Joe Sacco de las historias breves sobre los tópicos del rock'n'roll publicadas en la tristemente desaparecida revista 'El Víbora', pero en cuanto vi que Planeta publicaba 'Palestina' dentro de la colección Trazado, me lancé de cabeza a por ella. Obra excepcional donde las haya, la novela recoge en forma de diario dibujado el viaje que el periodista realizó a Gaza y Cisjordania entre 1991 y 1992. Fuertemente influenciado por el estilo de dibujo del maestro del cómic underground Robert Crumb, en la obra Sacco contaba una anécdota que se quedó grabada a fuego en mi mente, en tanto que dicha anécdota puede elevarse a la categoría de símbolo de todo lo que va mal entre palestinos e israelíes. 

Un padre de familia palestino al borde del llanto explicaba al periodista la sutil táctica que el ejército israelí empleaba como método de represión contra la población de la franja: obligabar a los agricultores palestinos a arrancar o talar sus olivos. A priori puede que nos parezca algo insignificante, una menudencia sin importancia, pero no lo es en absoluto. El olivo tiene una importancia tremenda en la cultura de todos los países del arco mediterráneo, como bien sabemos nosotros. Si además tenemos en cuenta el asfixiante embargo económico al que Israel tiene sometida a Palestina, y que además prohíben a los palestinos la posibilidad de trabajar en suelo israelí, entonces comprenderemos que el olivo supone en muchos casos la principal actividad económica y el auténtico 'modus vivendi' de este pueblo. Los palestinos utilizan el aceite en su alimentación y los excedentes son vendidos para adquirir bienes de consumo. Como dice el personaje en el cómic, "un buen olivo puede producir entre 20 y 30 litros de aceite al año, pero los olivos necesitan muchos años y cuidados para crecer, un mínimo de 6 o 7 años para hacerse fuertes". Los olivos son como hijos para los palestinos. Algunos de estos árboles son centenarios, por eso los soldados los sometían a la humillación de talarlos ellos mismos. Cuando Sacco le pregunta al anciano cómo se sintió al cortarlos, éste le responde que "lloraba, me sentía como si estuviera matando a mi hijo al cortarlos". En las páginas de arriba podéis leer vosotros mismos la mencionada anécdota. Durante la primera Intifada, los israelíes obligaron a los palestinos a arrancar más de 120.000 olivos 'por motivos de seguridad'. Pero la eliminación de los olivos supone algo más que la eliminación del futuro sustento económico de una nación. También es el símbolo del proceso gradual de desenraizamiento al que Israel ha sometido a Palestina, con el objetivo último de arrebatarles sus tierras y algo todavía más profundo: su pasado, sus propias señas de identidad como pueblo.

Mientras tanto, Israel sigue ejerciendo su 'terrorismo de estado' contra una población palestina que vive entre los escombros de lo que no hace mucho eran sus hogares. El grado de destrucción ha sido tal que se calcula que habrán de pasar al menos dos décadas para que las ciudades palestinas alcancen un nivel de vida similar al que tenían previamente a los bombardeos de los drones. Si existe un Dios, ojalá tenga piedad de un pueblo que ha sufrido y seguirá sufriendo tanto a lo largo de los próximos años. La paz aún es posible.