domingo, 25 de enero de 2015

MAGNUS ROBOT FIGHTER - RUSS MANNING


Ilustración de Magnus y Leeja publicada originalmente en el fanzine americano 'Alter Ego' # 06 (Marzo 1964).

Una selección de páginas del cómic de Russ Manning, extraída de los volúmenes 1 & 2 de 'Magnus Robot Fighter Archives', la reedición en tomo de esta obra a cargo de la editorial Dark Horse realizada en los años 2010 y 2013, respectivamente. Los dos primeros volúmenes contienen los primeros 14 números de los 21 que Manning dibujó originalmente para Gold Key. El tercer y último volumen, conteniendo los números 15 al 21, fue publicado en Mayo de 2014 en los USA. Para esta edición la editorial del caballo negro realizó una restauración tanto del trabajo de línea como del color de las páginas. El arte de Manning luce en todo su esplendor en esta seminal serie de ciencia-ficción.


MRF # 01, página 23 - Febrero  1963.

MRF # 02, página 23 - Mayo 1963.

MRF # 03, página 08 - Agosto 1963.

MRF # 04, página 05 - Noviembre 1963.

MRF # 05, página 13 - Febrero 1964.

MRF # 06, página 14 - Mayo 1964.

MRF # 07, página 04 - Agosto 1964.

MRF # 08, página 06 - Noviembre 1964.

MRF # 09, página 19 - Febrero 1965.

MRF # 10, página 15 - Mayo 1965.

MRF # 11, página 12 - Agosto 1965.

MRF # 12, página 18 - Noviembre 1965.

MRF # 13, página 22 - Febrero 1966.

MRF # 14, página 10 - Mayo 1966.

sábado, 24 de enero de 2015

STEVE RUDE,
ALUMNO AVENTAJADO DE RUSS MANNING


Commission de Rude con el personaje de Leeja Clane, novia de 'Magnus Robot Fighter', como protagonista.

Comentábamos de pasada en el artículo anterior (dedicado al Tarzán de Manuel Caldas) la influencia decisiva que Russ Manning había tenido en la formación del estilo de dibujo de otro grande del arte secuencial, Steve Rude, y que, paradójicamente, dicha influencia era menos reconocida por la crítica y los aficionados que la de otros autores como Loomis, Toth o Kirby, quienes también habían dejado de forma indudable su huella en el creador de 'Nexus'.

Pues bien, ahondando en esta línea de opinión, hoy sacamos a la palestra una vieja miniserie de 2 números publicada entre Marzo y Abril de 1993: 'Magnus Robot Fighter & Nexus'. Un crossover editorial entre Valiant y Dark Horse Comics (detentores por aquel entonces de los derechos de Magnus y Nexus, respectivamente) en el que Steve Rude aprovechaba para cruzar el destino de su propio personaje, el verdugo espacial Nexus, con el del guerrero del futuro Magnus, creación de su maestro Russ Manning.




Con guión de su habitual colaborador Mike Baron, en estos dos números Rude rinde un hermoso tributo a Manning y el mundo robótico de Magnus. Creado por Manning 30 años antes, en 1963, para la editorial Gold Key, el estilo retro-futurista de las aventuras de Magnus marcaría a fuego el estilo del joven Rude, quien en 1981 daría la réplica a Manning con la creación de Nexus y sus correrías espaciales.

Personalmente, cuando leo cualquier tebeo de Nexus dibujado por Rude, veo la influencia de Manning por todos lados, muy por encima de la de Toth o Kirby. En algunos casos resulta tan evidente...

Algunas páginas de esta miniserie podrían haber estado dibujadas perfectamente por Manning, como podrán comprobar ustedes con las muestras de más abajo, tan alto es el grado de mímesis que Rude consigue con el estilo del dibujante californiano. El caso es que eso resultaba completamente imposible, puesto que Manning fallecía en 1981, justo el mismo año en que Rude daba sus primeros pasos como profesional en el mundo del cómic.


Magnus Robot Fighter & Nexus Nº 02, página 01 - Abril 1993.

Magnus Robot Fighter & Nexus Nº 01, página 14 - Marzo 1993.

viernes, 23 de enero de 2015

HOMBRE DE TRAPO RECOMIENDA...
'TARZÁN' POR RUSS MANNING, DE MANUEL CALDAS


TARZÁN - PLANCHAS DOMINICALES 1 (1968 - 1969).
"La Tierra Perdida en el Tiempo".
Editorial: Libri Impressi. Colección "Cómics de Prensa".
Edición: Rústica, 64 páginas en color - Septiembre 2014.
Tamaño: 23,2 x 31,5 cm. (formato apaisado).
Traducción: Rafael Marín.
Precio: 18,50 €.

Déjenme que les cuente una pequeña anécdota con la que inaugurar esta reseña. Resulta que, durante estas pasadas fiestas navideñas, servidor de ustedes se vio forzado a guardar cama durante un par de días con motivo de un resfriado persistente, uno de esos que comienzan como un leve catarro mal curado que poco a poco se van agravando hasta que te obligan a detener tu actividad diaria por completo (sí, ya sé que es una forma asquerosa de pasar la Navidad, pero es que yo siempre he estado delicado de los pulmones, desde pequeñito). Pues bien,  en el transcurso de mi reposo obligatorio tuve oportunidad de leer algunos de los cómics que tengo en la pila de lecturas pendientes (y es que la lectura ya no me cunde como antes -¡ay!- y se me amontonan los tebeos, aunque eso es otra historia...). Una de esas obras de lectura prioritaria -y numerosas veces aplazada- eran las planchas dominicales del Tarzán de Russ Manning, en su más reciente edición a cargo de Manuel Caldas (ese benefactor de la humanidad).

Creo que comencé a leer el tebeo a eso de las 5 de la tarde, más o menos, y rápidamente me enfrasqué en las entretenidísimas aventuras selváticas del Señor de los Monos. Cuando quise acordar y levanté la cabeza de las páginas del cómic para consultar el reloj, comprobé para mi sorpresa que era la una de la mañana. ¡Nada más y nada menos! Lo que para mí fueron apenas un par de horas de lectura, en realidad habían sido 7. Se me había pasado toda la tarde en la cama en un plisplás, hasta el punto de perder la noción del tiempo y olvidarme de comer, del resfriado y del mundo entero. Es muy difícil explicar con palabras las sensaciones que uno experimenta cuando le sucede algo así, pero está claro que Einstein tenía razón y que el tiempo es sin lugar a dudas relativo, especialmente cuando uno está disfrutando.

Por eso el enfoque de esta reseña sólo puede ser puramente emocional. ¿Cuándo fue la última vez que empezaron a leer un tebeo y se quedaron totalmente absortos? Personalmente, y con total certeza, desde la niñez, en la que estas cosas me sucedían con bastante frecuencia. Después, uno se va curtiendo en mil y una lecturas diferentes, y todo suena a ya visto o leído, hasta que finalmente el sentido de la maravilla termina desapareciendo por completo, sepultado por el sentido crítico. Lo que quiero decir con esto es que el Tarzán de Russ Manning es uno de esos tebeos clásicos capaces de hacerles retroceder a ustedes a la infancia y experimentar de nuevo esa fabulosa sensación de embebimiento y olvido de uno mismo que creíamos perdida. Pura magia.

No voy a malgastar, pues, una sola  palabra loando la calidad excelsa de la restauración de las dominicales efectuada por el editor Manuel Caldas. Eso ya se ha comentado en muchas otras páginas y blogs. Digamos sencillamente que es la mejor edición de las planchas del Tarzán de Russ Manning efectuada hasta ahora en todo el mundo, superior incluso a la de la editorial norteamericana IDW.


Arriba, dominical de la edición IDW. Abajo, la edición de Manuel Caldas.


En lugar de eso, por ejemplo, voy a alabar la belleza y la sensualidad de las mujeres dibujadas por Manning, nunca suficientemente ponderada. Otros autores de cómic tienen una fama mucho mayor que la de Manning en cuanto a dibujar féminas se refiere, pero pocos pueden rivalizar con la carnalidad y el encanto de las chicas del autor californiano. Compruébenlo ustedes.

Por no hablar de la influencia artística que Manning ha tenido en el dibujo de otros grandes autores del 9º Arte, como Steve Rude. El estilo de líneas limpias y corrección anatómica de Manning está muy presente en el dibujo de Rude, algo que podrán apreciar si leen este Tarzán (y que resulta aún más evidente en 'Magnus Robot Fighter' para Gold Key, la otra gran creación de Manning, orientada a la ciencia-ficción). Es curioso lo que sucede con este autor, pero generalmente cuando se habla de Steve 'The Dude' Rude, todo el mundo menciona inmediatamente la influencia de Andrew Loomis, Alex Toth, y Jack Kirby -en ese orden- en el estilo de dibujo del creador de 'Nexus'. Y no seré yo quien niegue la mayor. Pero lo que me parece totalmente injusto es que se obvie la influencia de Manning en Rude, especialmente cuando, desde mi punto de vista, es mucho mayor que la de los otros tres autores anteriormente mencionados. Personalmente pienso que el estilo de dibujo de Rude está un 75% influenciado por el de Manning, siendo de lejos el autor más determinante en la formación de su estilo, mientras que Loomis, Toth y Kirby integran juntos el otro 25% restante. Pero estoy divagando demasiado... A fin de cuentas, esta entrada está dedicada a Manning, no a Rude.

El Manning de las planchas dominicales de Tarzán es un autor en la cúspide de su capacidad artística, en la que puede considerarse como su obra maestra, por encima de sus también estupendas tiras diarias de Tarzán en blanco y negro (publicadas igualmente de forma separada en una reciente edición por Caldas). Manning no sólo dibujaba, sino que también guionizaba y hasta se encargaba personalmente del color de las planchas (salvo esporádicas aportaciones puntuales de algunos asistentes) por lo que estamos hablando de un encargo cercano al concepto europeo de 'obra de autor'.

Lo que sí está claro es que, de los 5 grandes artistas que durante años se encargaron de adaptar las aventuras de Tarzán a las viñetas, ya sea en prensa o en formato comic-book (esto es, Hal Foster, Burne Hogarth, Joe Kubert, John Buscema y el autor que nos ocupa) las de Russ Manning son las más fieles al canon literario impuesto por su creador, Edgar Rice Burroughs. El Tarzán de Manning es el más 'burroughsiano'... y por tanto, en opinión de muchos, el mejor Tarzán de todos.

Por mi parte, poco más me queda por decir, salvo animarles a ustedes a que comprueben personalmente si los elogios que le he dedicado a esta obra son desmedidos o están justificados. Para ello, pueden adquirir su correspondiente ejemplar de Tarzán en la página web de Manuel Caldas adjunta en el siguiente enlace. Si les gustan los cómics, entonces invertir en este tebeo es comprar un poquito de felicidad. En estos tiempos, en los que los blogs dedicados al mundo del cómic comienzan a decaer y desaparecer (como sin duda sabrán) una de las pocas razones de ser de una bitácora como 'Hombre de Trapo' es la de tener la oportunidad de recomendar tebeos tan excepcionales como éste, aunque la mía no haya sido nunca una página dedicada al 100% al arte de las viñetas. Les dejo con una selección de planchas originales en inglés de las que podrán encontrar en este volumen, para que se recreen la vista con ellas.


Pulsar sobre las imágenes para agrandar.


domingo, 18 de enero de 2015

FRANCESCO FRANCAVILLA, DE CINE


Una tanda de ilustraciones cinematográficas obra del dibujante italiano Francesco Francavilla. La primera de ellas, dedicada al clásico del cine de terror de Universal Pictures 'El Hombre Invisible', dirigida por James Whale (1933), basada en la novela homónima de H.G. Wells.




 


La segunda, al personaje de 'Angel Eyes', apelativo del inolvidable villano interpretado por Lee Van Cleef a ritmo de Morricone en la obra maestra del spaghetti western 'El Bueno, el Feo y el Malo' (The Good, the Bad and the Ugly) de Sergio Leone (1966).






Por último, una ilustración dedicada al 'Batman' interpretado por Michael Keaton en el film homónimo de Tim Burton (1989).




jueves, 15 de enero de 2015

¿QUIÉN TEME AL LOBO FEROZ?



"Sí, para todo niño, rico o pobre,
llega la hora de correr por un lugar oscuro;
y no hay palabra que describa el miedo de un niño,
ni oídos para oírla si existiera,
ni nadie que la entendiera si la oyese.
¡Salve Dios a los niños!
Todo lo soportan y todo lo superan."

La Noche del Cazador, James Agee.


Eran las 5:00 de la mañana en las callejuelas de Nueva York, y el sol estaba a punto de salir. No obstante, en un sucio apartamento del Bronx, la pequeña Mia, de sólo 10 años de edad, ya estaba despierta. De hecho, no había podido pegar ojo en toda la noche. El Lobo Feroz la había visitado una vez más aquella madrugada en su habitación, como en tantas otras ocasiones desde que tenía memoria.

El procedimiento siempre era el mismo, invariable, como una perversa rutina. Cuando llegaba la oscuridad de la noche su padre se deslizaba furtivamente hasta la cama de Mia, oculto entre las sombras, sin hacer ruido. Entonces se sentaba a su lado en silencio, junto al cabecero, y se inclinaba sobre el cuerpecito de su hija, que temblaba de miedo dentro de su pijama. La niña podía oler el aliento de su padre sobre su rostro mientras la observaba fijamente, un olor tremendamente peculiar, mezcla de alcohol, tabaco, sudor rancio y algo más... un elemento que la chiquilla no podía identificar. Aquel era el olor que más odiaba en el mundo, un hedor del que le resultaba imposible huir o cobijarse, tan intenso que creía poder perderse en él para siempre.

Entonces su progenitor comenzaba a rodearla con sus brazos y a susurrarle cosas al oído, tan bajito que apenas resultaba audible. "Shhsss, no te asustes, mi cielo. Todo saldrá bien. Tranquila, confía en mí. Eres la niñita favorita de papá, la mujer más importante de mi vida. Me haces sentir especial. No te muevas, no te resistas. Déjame demostrarte cuánto te quiero". Y a continuación llegaban los tocamientos ahí abajo, tremendamente dolorosos para Mia. La agonía era tan desgarradora para la niña que siempre terminaba llorando, a pesar de que se había prometido a sí misma numerosas veces que no iba a volver a hacerlo. Sus lamentos eran siempre silenciados por la zarpa peluda del depredador tapándole la boca. La respiración del hombre se aceleraba y agitaba hasta convertirse en un gruñido gutural, un gemido animalesco de placer que desembocaba inevitablemente en una explosión de humedad entre las bisoñas piernas de la cría. El Lobo había vuelto a devorar a su víctima favorita para cenar, como casi todas las noches.

"Papi quiere mucho a su nenita". Pero Mia sabía intuitivamente, como sólo pueden saber los niños, que aquello no era amor. A pesar de las palabras tiernas de su padre, sus actos lo desmentían. ¿Si aquello era amor, por qué siempre terminaba sintiéndose tan sucia, tan culpable? No, los empellones de su padre eran otra cosa mucho más primaria, más turbia e indudablemente más sórdida. No tenía nada que ver con el amor.

Inmediatamente después, llegaban las amenazas. "Sécate las lágrimas. Papi odia verte llorar. Pero si le cuentas algo de esto a mamá, te pegaré una paliza que no olvidarás mientras vivas, y luego le pegaré otra a ella. Te quedarás huérfana, y todo será por tu culpa. ¿Es eso lo que quieres? No, por supuesto que no. Lo que hacemos por las noches es nuestro pequeño secreto, tuyo y mío, y así debe permanecer. Un secreto de familia".

Así habían pasado largos meses de abusos, de tormentos y de indefensión. Criándose en una especie de Infierno en la Tierra, atrapada en una opresiva conspiración de silencio que le impedía pedir ayuda del exterior. Y el hambre del Lobo era infinita. Estaba lejos de verse saciada.

Por eso, a las 5:00 de la mañana de aquella madrugada, Mia decidió poner punto y final a su largo suplicio. Se levantó y, caminando descalza por el pasillo de su casa, alcanzó el cajón de la cómoda donde sabía que su padre guardaba la pistola. Acto seguido, se dirigió al dormitorio de sus padres sin decir una sola palabra. El Lobo dormía despreocupado, con la boca abierta, roncando ruidosamente. Mia le miró unos instantes, con calma, sin precipitación. Disparó a quemarropa un único disparo, una única explosión de pólvora. Una sola nota de rabia. Su madre despertó gritando, el blanco camisón empapado en la sangre de su marido, que había sido enviado de vuelta al oscuro averno del que una vez había escapado.

Por la mañana, cuando los agentes de los Servicios Sociales vinieron a llevarse a Mia, la mirada de la niña estaba absolutamente perdida. No volvería a hablar en el resto de días que le quedaban de existencia. Su cuerpo permanecía intacto, pero en el interior de su cabeza, su mente se había dado a la fuga para escapar del horror. Finalmente, y a pesar de estar muerto, el Lobo había ganado. La había devorado por completo. Le había arrebatado la infancia y la juventud inexorablemente.

"Nunca comprenderé cómo un padre puede hacerle algo semejante a su hija" comentó un agente social a su compañera. "Es algo que no me entra en la cabeza". "Yo ni siquiera lo intento, así que no te atormentes" respondió ella. "El comportamiento humano es un auténtico misterio, un callejón sin salida", le dijo.

miércoles, 7 de enero de 2015

TODOS SOMOS "CHARLIE HEBDO"


"2 Intocables: ¡No deben burlarse!"

Horrible noticia para abrir el año. Esta misma mañana se ha producido un terrible atentado contra el semanario satírico francés "Charlie Hebdo" en su sede de París, en el que han muerto 12 personas. Dos hombres armados y encapuchados han disparado a quemarropa con armas automáticas contra los trabajadores de la revista. Entre los fallecidos se encuentran 2 policías, y otras 4 personas se debaten entre la vida y la muerte. Los autores del tiroteo se han dado a la fuga y todavía no han sido detenidos. Francia se encuentra conmocionada por la masacre y el departamento de París en alerta máxima por riesgo de atentados.

El semanario (lo más parecido a 'El Jueves' que existe en el país vecino) ya había sido objeto de diversas amenazas y un ataque con cócteles molotov por parte del fundamentalismo islámico en 2011, a raíz de la famosa publicación de la caricatura de Mahoma en 2006. Desde aquí sólo podemos lamentar un acto de barbarie como este, al mismo tiempo que nos solidarizamos con los amigos y familiares de los fallecidos.

Hoy todos somos "Charlie Hebdo". Pero los cobardes que han perpetrado la matanza de hoy (y que poco tienen que ver con el auténtico Islam, una religión de paz y amor) tienen que saber, alto y claro, que no van a poder con nosotros. Por mucho que les disguste, no podrán acabar con la libertad de expresión. A pesar de la mordaza de miedo con la que intentan silenciarnos.